jueves, 11 de febrero de 2010

28 días, 6 horas, 42 minutos y 12 segundos.

Para Donald Darko (al que todos llamaban Donnie), este sería el momento en el que el mundo llegaría a su fin.

Rondaría los 20 años cuando vi por primera vez la ahora película de culto Donnie Darko. Por aquel entonces estudiaba psicología y, aunque conocía de manera bastante detallada los escalofriantes síntomas de un trastorno mental como la esquizofrenia paranoide, no pude evitar desear ser como Donnie. De repente me vi atraido por la idea de delirar con un monstruoso conejo gigante que me revelara el fin del mundo. Deseaba con todas mis fuerzas ser ese adolescente de Middlesex, Virginia que vivió estos extraños sucesos en 1988. Creo que ese fue el momento en el que decidí que la psicología no era lo mío y que era el momento de encontrar nuevos caminos.

Fue así como de repente me encontré, sin saber muy bien cómo, intentando entrar en el voraz (y no nos engañemos, también frívolo) mundo de la publicidad, dejándome la piel en un intento de dar por fin con mi propio aterrador conejo gigante.


1 comentario:

  1. Vaya, desconocía esto. Dale vida a esto que tiene buena pinta.

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